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VIOLÍN

Aprender a tocar un instrumento involucra a todos los  elementos de nuestra mente y los obliga a entablar un diálogo entre el hemisferio izquierdo y el derecho,  entre la lógica con la emoción. La música actúa como un gimnasio para el cerebro.

Pero además aprender a tocar un instrumento puede ser para su hijo un aprendizaje similar al de la lengua materna, de forma natural a través del oído y la repetición. Esto hace posible que cada niño dicte su propio ritmo, mediante la estimulación y la motivación, sin forzar el proceso de aprendizaje.

A partir de los 7 años, el niño puede acceder a tocar el violín mediante la educación del oído y la escucha, ya que no necesita leer y escribir las notas musicales para interpretar ritmos y melodías. Aunque los comienzos  a tan temprana edad son lentos, el desarrollo que se produce a largo plazo es mayor, superando con mayor facilidad las dificultades técnicas del instrumento. Más adelante se incorpora la lectura y teoría musical, cuando el niño tiene ya desarrollada naturalmente su habilidad para escuchar y reproducir los sonidos musicales.

Este proceso de aprendizaje conlleva un entrenamiento progresivo de la memoria que favorece la concentración y se aprecia  inmediatamente en el trabajo instrumental, ya que contribuye a que la interpretación resulte más ágil y fluída.

 

Clase de violín